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Día de los Santos: Conociendo las tradiciones de Piura

18 dic 2023
3 min de lectura

Actualizado: 20 dic 2023


Autora: La Torre Minaya, Ana Cristina


Como sabemos, el 1 de noviembre, declarado en el calendario como “Día de Los Santos”, es la fecha donde se conmemora con cariño a los difuntos, generalmente relacionado con un carácter cultural y religioso, preparándose para asistir a los cementerios e iglesias. Sin embargo, en los distintos lugares del Perú, son diversas las costumbres y tradiciones que se practican, por ello me di la tarea de ir a un sector en particular, la linda región de Piura, donde esta celebración es llamada como “velaciones”.


A medida que el sol se pone, me dirijo junto con mi abuela Adela Loayza, conocedora del lugar al ser originaria de la capital de Piura, hacia el cementerio por medio de un viaje de unas cuantas horas. Lo primero que me percato al estar por la plaza, es la venta de los tradicionales “Angelitos”, pequeño pan dulce en homenaje a difuntos infantes, vendidos exclusivamente el 1 y 2 de noviembre. Mi abuela cuenta que esta tradición ha permanecido a lo largo del tiempo de generación en generación y forma parte de su patrimonio de cultura viva.


“En esta fecha nos acordamos de los niños finaditos, generalmente los angelitos se dan a los niños que han perdido a sus hermanos o padres que dan de comer a otros niños, a partir de un año, para que coma por su hijo difunto”, comentó mi abuela mientras mirábamos a los niños disfrutar de los angelitos.

Ya después de un viaje largo por carretera, llegamos al mediodía al cementerio “San José” donde yacen descansando seres queridos de parte de la familia de mi abuela. Inmediatamente, al ingresar al cementerio, lo primero que te puedes esperar ver es un entorno de tristeza y de luto; sin embargo, me encontraba rodeada de color, música y, sobre todo, amor. 

 

Lo que normalmente es un lugar de silencio y reflexión se ha transformado en un espacio lleno de vida. Los nichos están adornados con flores coloridas y velas brillantes, de ahí responde el nombre de “velaciones”. Seguidamente, las familias se reúnen alrededor de ellas, compartiendo historias y risas en lugar de lágrimas.

 

Mientras me comenzaba a adentrar en el panteón, podía escuchar la música llena el aire, una mezcla de melodías tradicionales y las canciones que tocaban eran las favoritas de los difuntos. Los niños corren y juegan entre las tumbas, mientras los adultos comparten recuerdos y anécdotas. Durante todo ese momento, me puse a pensar que cuando la tristeza puede acompañar a la muerte, hay una sensación de alegría y celebración que es casi palpable.

 

En cada tumba, veo ramos de flores y ofrendas para los muertos. Comida, bebida, objetos personales; que aunque parecieran sin sentido, cada uno es un recordatorio de que, aunque ya no están físicamente presentes, siguen siendo una parte importante de la vida de sus seres queridos.

 

A medida que la noche avanza, la celebración continúa. Las familias se quedan hasta altas horas de la madrugada, compartiendo comida, música y recuerdos. A pesar de la tristeza que puede acompañar a la muerte, el Día de los Santos es una afirmación de que el amor y los recuerdos compartidos son más fuertes que la muerte. Y de esta manera, es cómo los pobladores deciden rendir tributo a los seres queridos que partieron, transformando la tristeza en festividad para reflejar la unión familiar.

 

Para finalizar, mi experiencia con las velaciones en Piura simboliza más que una simple celebración. Es una forma de entender y aceptar la muerte, no como un final, sino como una parte natural de la vida. Los peruanos visitamos a nuestros muertos rodeados de tradición y misterio. Se honra a los que partieron y se procura que todos tengan la posibilidad de tener un funeral digno. Y esto nos queda como una celebración de la vida, incluso en la muerte. 


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